En 1976 el director del Orfeón de La Mancha Julio Sorribes pone música, a ritmo de habanera, a un texto del poeta albaceteño Ismael Belmonte que ensalza la región de La Mancha y el paisaje manchego y establece su relación con el mar a través de los campos de trigales. Surge así la Habanera de La Mancha, que desde entonces se convierte en una seña de identidad del Orfeón de La Mancha siendo interpretada con gran frecuencia en sus actuaciones.
Esta obra recibe en el año 1987 el Premio a la mejor canción de origen en el XXXIII Certamen Internacional de Habaneras y Polifonía de Torrevieja.
Su estribillo da nombre al primer disco grabado en vinilo por el Orfeón de La Mancha en el año 1982, titulado “… y tantos surcos queremos dar”. Además el libro escrito por Manuel del Olmo Tébar, publicado en 2024 y que recoge 50 años de historia de esta agrupación lleva por título “Cantando en vendavales” recogido igualmente del texto de esta obra.
Compuesta en Sib M, con un cambio de tonalidad en su estribillo y final a Sol M.
“De la Mancha hasta el mar hay muy poquico, y por eso venimos al pasico, al pasico,
con las voces del llano y labradores, y nuestro mar de trigos sin pescadores.
Y tantos surcos queremos dar, a cambio de unos peces y un poco de sal.
De La Mancha hasta aquí por los caminos, traemos como equipajes pan y molinos,
espigas de trigales con voz de fuego, cantando en vendavales a lo manchego.
Y tantos surcos queremos dar, a cambio de unos peces y un poco de sal.
De La Mancha hasta el mar por los barbechos venimos paso a paso abriendo el pecho,
con ecos de la tierra de mil hogares, donde el sol y las mieses también son mares.
Y tantos surcos queremos dar, a cambio de unos peces y un poco de sal.”
Reseña de Manuel del Olmo Tébar